Negociaciones entre Brasil y México frente a un posible Tratado de Libre Comercio

Negociaciones en curso entre Brasil y México referentes a la posible firma de un tratado de libre comercio abre las puertas a nuevas discusiones internas en el Mercosur.

Brasil y México se encuentran en proceso de negociación sobre un Tratado de Libre Comercio en el que se están discutiendo aspectos que involucran comercio de bienes y servicios, inversiones, propiedad intelectual y comercio electrónico.

De firmarse y ratificarse el acuerdo, esto implicaría un aumento y fortalecimiento de la relación comercial. Sin embargo, debido a que Brasil forma parte del Mercosur, la firma y ratificación del tratado requiere el diálogo previo con el resto de los miembros del bloque, y su posible negativa al mismo.

Desde 1997, Brasil y México han tenido intenciones de firmar un tratado de esta índole, aunque muchos de sus intentos terminaron frustrados. Fue en 2002 cuando estos dos países establecieron una asociación estratégica que se ha fortalecido a lo largo del tiempo. En ese mismo año, México firmó un acuerdo comercial con el Mercosur, conocido como ACE 55, que eliminó gradualmente los aranceles sobre una amplia gama de vehículos y autopartes. 

No obstante, en 2012, Brasil y México establecieron cupos al libre comercio de automotores, creando tensiones en el bloque comercial del Cono Sur, sobre todo con  Argentina. Nuestro país decretó que el protocolo por el cual se llevó a cabo el establecimiento de los cupos “no se ajustó a lo establecido” en el ACE 55, lo cual finalizó en la suspensión  del acuerdo en 2012 por tres años. 

A pesar de las previas disidencias entre el bloque y México, Brasil se encuentra ansioso en mejorar las condiciones comerciales con México y firmar un tratado de libre comercio, siendo estos los países con las economías más fuertes de la región.

En este sentido, no sorprende que en 2020 Brasil le haya presentado a México una propuesta de mandato para negociar un nuevo acuerdo que abarcase el comercio de mercancías y cuestiones no arancelarias. Asimismo, durante el primer semestre de 2022, México realizó comentarios a Brasil sobre los términos de referencia de ese tratado potencial. Desde entonces, los mismos han estado bajo evaluación de los Ministerios competentes de la administración brasileña.

Cabe destacar que, en 2022, mientras que las exportaciones de productos mexicanos a Brasil totalizaron 4.540 millones de dólares, las ventas de mercancías brasileñas a México fueron de 12.148 millones.

Como resultado del tratado, México podría reducir su dependencia a los ciclos de la economía de Estados Unidos y Brasil ganaría acceso a un mercado de 126 millones de habitantes para sus productos. Sin embargo, los países del Mercosur sólo pueden firmar acuerdos de libre comercio por medio del mismo, limitando -en cierto sentido- su capacidad de firmar este acuerdo que Brasil tanto desea. 

Es por ello que Lula da Silva, como iniciador del proyecto, ha estado intentando modernizar al Mercosur. Es decir, en 2021, indicadores dispusieron que este bloque económico es, de la veintena de acuerdos regionales de integración que existen en todo el mundo, el que menos relación exportaciones/PBI logra: menos de 15% contra más de 30% en el promedio mundial y algunos casos como el ASEAN o la UE con más de 50%

Actualmente, el Mercosur ha estado dialogando con Indonesia, con quien se prevén rondas de negociación para este año, ha intentado profundizar sus conversaciones con Túnez y ha realizado varias rondas de negociaciones para la celebración de tratados de libre comercio con Canadá, República de Corea, Singapur y Líbano  y Vietnam.  Sin embargo, la disposición por parte del Mercosur a aumentar sus tratados comerciales con otros países no le garantiza a Lula que esta misma actitud se encuentre con México

Para los países miembros del Mercosur, el impacto del tratado dependerá de la postura del bloque. Si se lo percibe como una oportunidad para ampliar y fortalecer las relaciones comerciales entre el Mercosur y México, se podría lograr un impacto positivo en la región. Sin embargo, si se lo percibe como una amenaza para la cohesión del bloque o para la competitividad de ciertos sectores, podría generar tensiones y desacuerdos entre los países miembros.

Obviamente, el impacto comercial y económico del posible tratado entre Brasil y México dependería de los términos específicos que se acuerden en el mismo. Sin embargo, en términos generales, se espera que el tratado pueda tener un impacto positivo en las economías de ambos países, así como en la región en su conjunto.

Concretamente, se impulsaría el crecimiento económico, se generarían empleos en ambos países y, a su vez, la diversificación de las relaciones comerciales y la ampliación de los mercados de exportación podrían ayudar a reducir la dependencia de los mercados tradicionales.

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Maialen Gabilondo
Maialen Gabilondo
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