Las claves del discurso de Hezbolá sobre la guerra Hamas-Israel

El líder del grupo libanés dio el viernes su primer discurso desde la operación de Hamas, resaltando el enfrentamiento con Estados Unidos, la posibilidad de regionalización del conflicto y la autonomía de Hamas, entre otros temas.

Este viernes, y de manera virtual, Syyed Hassan Nasrallah, líder de la organización libanesa Hezbolá, se dirigió hacia miles de simpatizantes en el marco de su primer discurso desde la Operación «Inundación de Al-Aqsa» lanzada por Hamas contra Israel el pasado 7 de octubre.

Desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamas, más de 1.400 israelíes han muerto y 240 han sido secuestrados, según fuentes oficiales de Israel; mientras que alrededor de 9.500 palestinos en Gaza han perdido la vida debido a la represalia israelí, según cifras del Ministerio de Salud de la Franja, aunque es probable que el número sea mucho mayor.

Durante su discurso, el líder del partido político y milicia islámica libanesa se centró en la postura del grupo sobre su enfrentamiento con Estados Unidos, el riesgo de una regionalización del conflicto, el rol de Hezbolá en el mismo, la autonomía de Hamas a la hora de efectuar el ataque y la necesidad de apoyo de los países árabes y musulmanes en la lucha palestina.

Enfrentamiento contra Estados Unidos y riesgo de una guerra regional

En primer lugar, Nasrallah se enfrentó a Estados Unidos, al que responsabilizó del conflicto. «Estamos viviendo en una jungla. Todos debemos establecer este hecho. Estados Unidos es totalmente responsable de la guerra que está ocurriendo en Gaza, contra un pueblo desarmado y sin defensa«, sentenció

Además, el líder enfatizó la necesidad del accionar norteamericano en detener el ataque israelí en Gaza con el fin de evitar una regionalización del conflicto. «Ustedes, los estadounidenses, pueden detener la agresión contra Gaza porque es su agresión. Quien quiera evitar una guerra regional, y me estoy dirigiendo a los estadounidenses, debe detener rápidamente la agresión en Gaza«, expresó Nasrallah.

«Existe el temor a una escalada o que el frente libanés pueda llevar a una guerra más amplia. Una guerra a gran escala es posible y el enemigo debe tenerlo en cuenta«, aseguró el líder libanés. Posteriormente, refiriéndose a los portaaviones desplegados por Estados Unidos en la costa del Mediterráneo israelí, Nasrallah declaró que los estadounidenses «saben muy bien que si estalla la guerra en la región, sus flotas no servirán de nada«.

«El que pagará el precio serán… sus intereses, sus soldados y sus flotas«, agregó, amenazando a Estados Unidos; y finalizó diciendo que «nos hemos preparado bien para sus flotas, con las que nos están amenazando«.

La autonomía de Hamas en el ataque

El líder de la milicia islámica recalcó en numerosas ocasiones la autonomía con la cual actuaron los líderes de Hamas en la planificación y ejecución del ataque del 7 de octubre, negando cualquier tipo de colaboración con Hezbolá, Irán y cualquier otra organización perteneciente al «Eje de la resistencia’» anti-Israel.

«La operación fue 100% palestina en cuanto a la decisión y la ejecución«, expresó Nasrallah, y añadió que «no tiene ninguna relación con ninguna decisión o movimiento que deba ser tomado por cualquier otra facción dentro del Eje de la resistencia«.

«Desde la Revolución Iraní… [Irán] siempre ha estado apoyando abiertamente a las facciones de resistencia en Líbano, Palestina y la región. Sin embargo, no ejercen ninguna forma de autoridad o control sobre estas facciones o en su liderazgo. Y lo que sucedió… prueba este hecho», concluyó el líder de Hezbolá.

El rol de Hezbolá en la guerra

Desde el comienzo del conflicto, el rol del Hezbolá, ubicado principalmente en el sur del Líbano, ha sabido representar un factor determinante en la posible regionalización del conflicto, obligando a Israel a dividir sus esfuerzos militares para operar tanto en el sur del país, en la Franja de Gaza, como en el norte, en la frontera con El Líbano, aumentando así la vulnerabilidad israelí a cualquier tipo de ataque.

Por ello, Hezbolá ha ejecutado una serie de enfrentamientos de relativamente baja intensidad contra las tropas israelíes, buscando no generar un conflicto a gran escala que implique una represalia israelí mayor sobre territorio libanés, concentrando los enfrentamientos sólo en la frontera.

Por el momento, más de 70 personas han muerto del lado libanes, entre los que se encuentran 55 combatientes de Hezbolá, 14 civiles y un 1 periodista de Reuters. A su vez, la milicia libanesa asegura haber matado o herido a más de 120 soldados israelíes, mientras que Israel sostiene que sólo 6 soldados y 1 civil han perdido la vida.

«Están diciendo que [yo] anunciaré que entraremos en la guerra […] [pero nosotros] entramos en la batalla el 8 de octubre«, señaló Nasrallah. «Lo que está sucediendo en la frontera puede parecer modesto, pero si lo observamos […] de manera objetiva, lo encontraremos muy importante«, sentenció, asegurando que los enfrentamientos en la frontera son los más devastadores desde 1948.

Nasrallah también marcó que el accionar de Hezbolá en el conflicto se mantendrá constante en estas condiciones, respetando la postura del grupo sobre una derrota israelí gradual y de largo plazo, lo que minimiza el riesgo de una regionalización del conflicto.

El mismo viernes, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró que, «en lo que respecta al norte, vuelvo a decirle a nuestros enemigos: no nos pongan a prueba. Pagarán caro cualquier error de ese tipo«.

Llamado al apoyo del mundo árabe y musulmana

Desde el inicio del conflicto, varios países musulmanes han demostrado su apoyo a Palestina. Entre ellos, Kuwait ha condenado públicamente los ataques israelíes, Bahréin cortó todo tipo de lazos diplomáticos y Jordania y Turquía retiraron sus embajadores del país.

Adicionalmente, el Parlamento de Argelia aprobó por unanimidad una ley que le permite a su presidente intervenir en la guerra, siendo la segunda nación árabe, junto a Yemen, a instancias de los hutíes, en involucrarse en el conflicto. Esto, sin contar las milicias irregulares que se han sumado a la lucha en apoyo a Hamas.

Por ello, Nasrallah agradeció a los «mártires caídos» de Hezbolá y todos aquellos grupos que se han enfrentado a Israel, como las «valientes y fuertes manos iraquíes y yemeníes que están involucradas en esta santa guerra«, refiriéndose a los lanzamientos de misiles por parte de los hutíes en Yemen.

El líder describo los ataques del 7 de octubre como un «gran evento para sacudir a este régimen sionista opresivo, ocupante y usurpador y sus seguidores en Washington y Londres«, y realizó un llamado a todas las naciones árabes y musulmanas a boicotear Israel y apoyar la lucha palestina.

«Estamos llamando a los estados árabes y musulmanes a cortar el suministro de petróleo, gas y alimentos a Israel» dijo Nasrallah, realizando la misma propuesta que el líder supremo iraní, Alí Hoseiní Jamenei, anunció esta misma semana.

Sin embargo, la OPEP declaró oficialmente en respuesta al mismo pedido del líder Jamenei que no suspenderá las exportaciones de gas y petróleo a Israel, argumentando que «no somos una organización política«. «El CCG trabaja como un socio claro y honesto como exportador de petróleo con la comunidad internacional, y no podemos usarlo como un arma de ninguna manera posible«, añadió un representante de la organización petrolera.

Por último, Nasrallah finalizó expresado su anhelo de que, «en algún momento, toda la humanidad escuche el sonido de la razón«.

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Tobías Yapur Alí
Tobías Yapur Alí
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