La mayoría de los europeos creen que sus países deben mantenerse neutrales en un conflicto entre Estados Unidos y China

El sondeo realizado en 11 Estados miembro por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores concluyó en que los europeos ven a China más como un socio estratégico que como un adversario.

La encuesta realizada en abril, cuyos resultados se dieron a conocer el miércoles pasado, esclarece la percepción que tienen los ciudadanos europeos respecto al mundo actual. La investigación se realizó en 11 Estados miembro de la Unión Europea; a saber, Austria, Bulgaria, Dinamarca, Francia, Alemania, Hungría, Italia, Países Bajos, Polonia, España y Suecia.

Los turbulentos eventos que estuvo atravesando el sistema internacional estos últimos años han afectado la estabilidad de la que el ciudadano promedio europeo gozaba. A partir de la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania, los europeos experimentaron, entre otros, el desabastecimiento de productos debido a la disrupción en las cadenas de valor, el aumento de los precios ante una inflación no vista en décadas y la guerra en su propio continente

En los próximos años, los líderes deberán tomar importantes decisiones como qué hacer con Rusia luego de la guerra y cómo posicionarse frente al conflicto entre China y Estados Unidos en un mundo en el que nuevos bloques aspiran a obtener mayor autonomía. Para esto, los mandatarios no solo tendrán que acordar entre ellos, sino que deberán construir consensos entre la población del bloque

Un 43% de los encuestados percibe a China como un socio necesario con el que se debe cooperar estratégicamente, mientras que un 24% la ve como un adversario con quien se debe competir. El país en el que mejor se mira la relación con China fue Bulgaria, donde un 66% respondió positivamente a la relación de su país con China, seguida de Hungría y España. Por el contrario, un 50% de los suecos tiene una mirada negativa, tendencia también compartida, en menor medida, por franceses y alemanes

En este sentido, los resultados mostraron que el 22% de los europeos considera que la relación económica de la región con China conlleva más riesgos que beneficios. Este porcentaje, sin embargo, aumenta con respecto a las inversiones chinas en empresas tecnológicas, infraestructura portuaria o medios de comunicación en Europa. Mientras tanto, existe un reconocimiento mucho más amplio de los riesgos que implica importar hidrocarburos de Rusia.

Luego de que Xi Jinping confirmara su tercer gobierno a fines del año pasado, una larga lista de mandatarios europeos se reunió con él buscando reajustar las relaciones sino-europeas, entre los que se encontraron el canciller alemán, Olaf Scholz, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y el primer ministro español, Pedro Sanchez.

Cabe también recordar que fue la presidente de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, quien viajó a China junto al mandatario francés, Emmanuel Macron, en el mes de abril. En dicha reunión, quedaron en evidencia las diferencias sobre la forma de acercarse a China que conciben los europeos

Contrariamente al enfoque de eliminación de riesgos que Von der Leyen ha intentado imponer en el bloque europeo, Macron habló de revivir la asociación estratégica y global con China y evitó deliberadamente los comentarios críticos sobre el tema de Taiwán. Al igual que Scholz antes que él, el presidente francés estuvo acompañado por una delegación empresarial, que concluyó numerosos acuerdos en China.

El mensaje de Macron a Xi fue claro: París quiere estrechas relaciones económicas con Beijing, incluso si China no se opone a la invasión rusa de Ucrania y continúa manteniendo estrechas relaciones con el Kremlin. De hecho, Macron ha sugerido a menudo que la Unión debería trabajar con China para resolver el problema de la guerra en Europa.

Los resultados de la última encuesta muestran que, en muchos sentidos, los ciudadanos europeos están más del lado de Macron que del de Von der Leyen. No perciben a China como una potencia que desafía y quiere socavar a Europa, y no aceptan el marco de “democracia versus autocracia” promovido por la administración Biden. Paradójicamente, la perspectiva de Von der Leyen ha sido mejor recibida en los dos países cuyos mandatarios tienen una postura más amistosa con China, Francia y Alemania.

Los resultados de la encuesta muestran que la percepción de los europeos sobre China ha cambiado sorprendentemente poco en comparación con los resultados de la encuesta realizada en 2021 y que la guerra en Europa no disparó las preocupaciones por un conflicto hegemónico global.

Sin embargo, muchos europeos consideran una línea roja que Beijing entregue municiones y armas a Rusia. Un 41% de los encuestados respondió que, en ese caso, estarían de acuerdo con imponer sanciones a China, aunque perjudique gravemente a las economías occidentales.

Sin embargo, el consenso no es tan amplio: solo en Suecia, Dinamarca y los Países Bajos hubo una mayoría absoluta a favor de tales sanciones. Mientras tanto, en Austria, Hungría, Italia y Bulgaria existe una clara preferencia en contra de tal medida. En este sentido, cabe resaltar que las economías sueca y danesa dependen mucho menos del comercio con China que las de Italia y Alemania, lo que hace que las sanciones sean menos costosas para aquellas. Al mismo tiempo, los hogares italianos y búlgaros son económicamente más vulnerables que los del norte de Europa, pero incluso allí al menos una cuarta parte del público estaría a favor de sanciones potencialmente costosas.

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Augusto Loza
Augusto Loza

Estudiante avanzado de relaciones internacionales y ciencia política en la Universidad Austral. Redactor sobre contenido de Europa y Occidente.

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