La expansión de las bases militares chinas

Luego de establecer su primera base en Djibouti, se espera un mayor avance chino en Asia y África, con grandes implicaciones para el escenario internacional.

En las últimas décadas, el crecimiento chino en el escenario internacional fue uno de los temas de agenda de mayor relevancia para las relaciones internacionales y la política de Estados Unidos. Su poder se extiende, fundamentalmente, en áreas como la economía o la tecnología, pero no hay que descartar el avance chino en materia militar.

En este sentido, el liderazgo chino ha manifestado su intención de convertirse en una potencia militar mundialXi Jinping, actual presidente del Partido Comunista de China, exigió “elevar más rápidamente las fuerzas armadas a estándares de clase mundial”, impulsando una modernización para el 2035, lo cual ha venido acompañado de un aumento del presupuesto destinado a defensa en los últimos años. 

Si bien China ya se encuentra entre las principales potencias militares, todavía le queda un largo camino por recorrer para equipararse a Estados Unidos y Rusia. Según el índice Global Firepowerlas tres principales potencias militares en orden de relevancia son Estados Unidos, Rusia y China

Para aumentar su poderío militar, una de las claves es incrementar sus bases militares alrededor del mundo, aspecto en el cual se encuentra en gran desventaja en comparación con la cantidad de bases norteamericanas en el mundo. En este contexto, China buscaría establecer bases, principalmente, en países de Asia y, en menor medida, en África, como analiza un estudio de la Corporación RAND. La persecución de este objetivo se hizo palpable luego de la apertura de su primera base militar en el extranjero en Djibouti en el 2017.

Sin embargo, Estados Unidos no va a permitir un avance chino sin dar batalla. Los norteamericanos ya lograron la generación de un arco de seguridad en el Pacífico alrededor de China mediante la expansión de sus bases militares en la región. El país posee allí una serie de alianzas regionales que se extiende desde Corea del Sur y Japón en el norte hasta Australia en el sur

En respuesta a la gran presencia norteamericana, las autoridades chinas repiten hasta el hartazgo que Estados Unidos es culpable de agravar las tensiones regionales al fortalecer continuamente su despliegue militar. Sin embargo, China no piensa quedarse solo en reclamos, sino que toma una posición activa tendiente a alcanzar a la potencia occidental

El reporte de RAND otorga un análisis acerca de los crecientes intereses chinos en aumentar su crecimiento mundial, los potenciales países en los cuales establezca sus bases y las proyecciones del Ejército Popular de Liberación.

En primer lugar, hay que aclarar que China, al fortalecer sus fuerzas militares, no busca causar una guerra con Estados Unidos, como muchos temen. Su desarrollo se debe a razones políticas y de seguridad, en una búsqueda por alcanzar sus intereses nacionales.

Por lo tanto, la principal motivación en expandir la presencia de su ejército es proteger sus propios intereses, específicamente para un mayor crecimiento económico y sostenimiento de la legitimidad de su régimen. Sin embargo, amén de sus intenciones, establecer bases militares a gran escala inevitablemente altera los balances de poder y genera un mayor riesgo a conflictos

En un contexto donde se está modificando la estructura política global y aumenta la relevancia de los países en desarrollo, es esencial para China establecer relaciones políticas y económicas con diferentes naciones. No se puede lograr la hegemonía y la defensa eficaz de los propios intereses sin establecer relaciones bilaterales con el mundo

De este modo, aumentar la cantidad de bases militares es un paso tendiente tanto a proteger sus alianzas existentes como a lograr una profundización en las relaciones, sobre todo, con países con los que ya mantiene relaciones. Así, China se puede ver inclinado a establecer bases donde ya funciona la Nueva Ruta de la Seda, en las regiones de Asia y África. Esto también serviría como contrapeso a la influencia norteamericana en la región del Asia-Pacífico, por lo que la política de Estados Unidos se ve inevitablemente afectada por las ambiciones chinas.

Con respecto a los lugares en los cuales China podría establecer nuevas bases militares, la Corporación RAND evaluó 108 países según 17 indicadores e identificó 24 naciones que pueden ser especialmente adecuados para los objetivos de China.

Las regiones prioritarias para el gigante oriental son Medio Oriente, África y la región del Océano Índico. Dentro de estas regiones, los cuatro principales donde se espera que China establezca sus bases son Pakistán, Bangladesh, Camboya y Myanmar. Estos cuatro países poseen dos factores claves que hacen pensar en el futuro establecimiento de una base china:

  1. El primero es el atractivo, es decir, la utilidad que China podría ver en ese país.
  2. El segundo es la factibilidad, lo cual indica la habilidad y probabilidad de que China obtenga acceso a una cierta nación.

Estados Unidos deberá pensar en cómo responder frente a este avance chino. Sus intereses de seguridad se ven afectados, por lo que deberá elegir cómo actuar, si hará reclamos o sanciones y qué áreas priorizar a la hora de resistir su avance. Si Estados Unidos quiere mantener su influencia en estas regiones, tendrá que estar atento a las próximas maniobras chinas respecto al establecimiento de sus bases. Así, frente a las ambiciones chinas, nace para Estados Unidos un nuevo desafío

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Camila Turner
Camila Turner
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