La disputa por los microchips profundiza la tensión entre China y Occidente

Si bien el control del mercado de semiconductores ha sido uno de los objetivos de la Casa Blanca, los resultados no le han sido favorables. Quien domine la producción de los mismos, logrará un salto cualitativo en la carrera tecnológica a nivel mundial.

Durante el 2022, Estados Unidos configuró una serie de sanciones a China mediante el control del comercio estadounidense con los semiconductores chinos. En este sentido, el gobierno con sede en Washington justificó sus medidas afirmando qué «la República Popular China está utilizando estos elementos informáticos avanzados y “supercomputadoras” para mejorar los cálculos en el diseño y las pruebas de armas, incluidas las armas de destrucción masiva, como las armas nucleares, hipersónicas y otros sistemas de misiles avanzados, y para analizar los efectos en el campo de batalla«.

No obstante, tanto Semianalysis como otros analistas comenzaron a destacar la poca efectividad que la política exterior de Washington ha tenido para limitar el avance de China como productor de microchips. Una de las recientes innovaciones de la compañía SMIC es prueba de ello: el nuevo semiconductor lanzado por parte de Huawei y SMIC supera cualitativamente a la competencia occidental, como es el caso de Qualcomm

A su vez, el crecimiento de la empresa SMIC y su cooperación con Huawei delatan que las limitaciones impuestas desde 2020 tampoco han puesto freno al gigante asiático. Las sanciones del entonces gobierno de Donald Trump, ex presidente norteamericano, a cualquier aliado que quisiese comerciar con China para hacerse de sus semiconductores podría explicar el acercamiento de SMIC con Huawei.

La competencia continúa

No obstante, el bajo desempeño de la política estadounidense no implica el monopolio de los semiconductores garantizado para el gobierno de Xi JinpingEn tanto las cadenas de valor dependen fuertemente del acceso al mercado de microchips, está disputa continuará en tensión

Asimismo, desde Europa se ha buscado minimizar el liderazgo chino, reduciendo también su incidencia sobre los productos de BeijingEl Destape señaló que la «Unión Europea (UE) anunció hoy la entrada en vigor de la Ley Europea de Chips, con la que pretende movilizar más de 47.000 millones de dólares en inversiones para incentivar su producción de semiconductores y lograr ocupar el 20% del mercado internacional en 2030, con el objetivo de romper con la dependencia de otras potencias como China«.

Amén de ello, la dependencia a corto plazo se mantendrá, y la decisión europea ha generado una respuesta casi inmediata por parte del gobierno de Xi Jinping. Recientemente, China limitó sus exportaciones de minerales raros, elementos cuya oferta es escasa, pero que son claves para el desarrollo tecnológico. Así todo, la economía de China podría peligrar si sus exportaciones continúan viéndose políticamente acorraladas.

Queda de ver cómo terminará está disputa, de qué lado caerá la moneda al final del asunto. En este sentido, el factor de la estabilidad en Taiwán y la política de expansión de TSCM serán dos aspectos claves a tener en consideración.

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Abril Trankels
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