Finaliza la operación de paz de la ONU en Malí tras 10 años

La ONU puso fin oficialmente a su operación de paz en Malí a pedido del gobierno militar, que alegaba que esta era inadecuada para responder a las amenazas que presenta el extremismo islámico en el país.

La operación de paz de Naciones Unidas en Malí ha puesto fin oficialmente a un despliegue de 10 años en el país, dijo el lunes su portavoz, Fatoumata Kaba, a la agencia de noticias AFP. El gobierno militar de Malí exigió la salida de las fuerzas de la ONU alegando que estas son inadecuadas para combatir el extremismo islámico que enfrenta la nación de África Occidental.

Así, la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA, por sus siglas en inglés) arrió la bandera de la ONU en su sede en la capital, Bamako, según Kaba. Por su parte, el comandante de las fuerzas de la ONU, el mayor general Mamadou Gaye, dijo que «el terreno maliense era vasto y difícil» en la ceremonia de clausura en la capital.

La ceremonia simbólica marca el final oficial de la misión, expresó Kaba, a pesar de que algunos de los elementos de la misma todavía están allí. A partir del 1 de enero, agregó se llevará a cabo una «fase de liquidación» que incluirá actividades como la entrega de los equipos restantes a las autoridades.

Hasta el viernes pasado, más de 10.500 efectivos uniformados y civiles de la MINUSMA habían abandonado Malí, de un total de alrededor de 13.800 al inicio de la retirada, confirmó la misión de la ONU en X. El número total de víctimas mortales de la MINSUMA ha sido de 310, según la página web oficial de las Naciones Unidas, lo que la convierte en la misión más mortífera del mundo.

Recordemos que, en junio de este año, el gobierno militar de Malí, que tomó el poder en 2020, exigió la salida de las tropas de la ONU, desplegada desde 2013. La retirada, sin embargo, ha despertado el temor de que se intensifiquen los combates entre las fuerzas malienses y los grupos extremistas por el control territorial.

Asimismo, existe una creciente preocupación en Occidente de que las operaciones de paz de la ONU se estén volviendo cada vez menos bienvenidas en partes de África, continente donde se encuentran operativas la mayoría de estas.

Desde que se le ordenó que se retirara, la MINUSMA ha abandonado 13 posiciones en Malí, pero aún no ha cerrado los emplazamientos de Gao y Timbuktú, en el norte. La semana pasada, la misión entregó el campamento de Mopti, en el centro de Malí, uno de los principales focos de violencia durante años.

Cabe destacar que el campamento de Mopti albergó recientemente a fuerzas de mantenimiento de la paz provenientes de Bangladesh y Togo, aunque también supo acoger a contingentes egipcios, pakistaníes y senegaleses.

Ceremonia del Día del Personal de Paz en la base de operaciones de la MINUSMA en Bamako, capital de Malí

Esto evidencia una tendencia en las operaciones de paz de la ONUlos oficiales a cargo de las mismas suelen provenir de países occidentales, mientras que los soldados que se despliegan en el terreno provienen de países en vías de desarrollo. Para el 30 de junio de 2022, en concreto, los cinco países que más personal aportaban a las operaciones de la ONU alrededor del mundo eran Bangladesh (6.700 efectivos), India (5.832), Nepal (5.794), Ruanda (5.283) y Pakistán (4.399).

Historia de la MINUSMA

El inicio de la intervención europea en la región del Sahel surgió a principios de la década de 2010, cuando explotó en Malí la problemática entre los Tuareg afiliados a grupos islamistas locales, entre los cuales resaltan Ansar DineMovimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO) y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI),  y el gobierno de Malí, aliado del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA).

Un año antes, en 2012, el MNLA había proclamado la independencia de un Estado Tuareg en el norte de Malí. Sin embargo, debido a la aparición de grupos islamistas extremistas, el MNLA terminó por aliarse al gobierno de Malí.

La MINUSMA fue establecida por el Consejo de Seguridad en su S/RES/2100, el 25 de abril 2013, para apoyar los procesos políticos en ese país y llevar a cabo una serie de tareas relacionadas con la seguridad. En ese contexto, se encomendó a la misión ayudar a las autoridades de transición de Malí a estabilizar el país y aplicar la hoja de ruta de transición.

El Consejo aprobó por unanimidad la Resolución 2164, el 25 de junio de 2014, en la cual decidió que la Misión debía centrarse en los derechos tales como garantizar la seguridad, estabilización y protección de los civiles; apoyando al diálogo nacional sobre política y reconciliación; y prestando apoyo al restablecimiento de la autoridad del Estado en todo el país, la reconstrucción del sector de la seguridad, la promoción y protección de los derechos humanos.

Las tropas de la ONU fueron inicialmente bien recibidas por los malienses, que esperaban que los soldados extranjeros pudieran ayudar al ejército maliense a hacer retroceder a los rebeldes que habían capturado grandes partes del norte del país.

Sin embargo, después de tomar el poder en agosto de 2020 debido a la deteriorada situación de seguridad, el gobierno militar de Malí abandonó la alianza con la antigua potencia colonial, Francia, inclinándose hacia Rusia y hacia el Wagner. En mayo de 2021, si bien se produjo un nuevo golpe de Estado, la nueva junta militar continuó con su distanciamiento de París y su acercamiento a Moscú.

Como ya se mencionó, en junio de 2023, la junta de Malí exigió a las tropas de la ONU que se retiraran, alegando que su «perspectiva de futuro no parece responder a las necesidades de seguridad» del país.

Sectores cercanos a la junta militar entienden que la fuerza de paz no ha traído estabilidad, especialmente en el norte, donde los rebeldes luchan por expandir los territorios que controlan. Mahamadou Bassirou Tangara, analista de seguridad e investigador del Conflict Research Network West Africa, dijo que, aunque las fuerzas de paz no tuvieron éxito en ayudar a recuperar los territorios perdidos, sí han podido mejorar la capacidad de las fuerzas malienses para hacer frente a la crisis.

Para julio de 2023, el personal desplegado total en Malí había sido de 15.779 efectivos, número compuesto por 3.384 civiles, 1.575 policías, 5.092 oficiales de la fuerza pública, 10.116 soldados y 202 voluntarios de la ONU.

También para julio de 2023, los cinco países que más contribuyeron a la MINUSMA, con respecto a tropas militares, eran Chad (1.419 efectivos), Bangladesh (1376), Senegal (964), Níger (871) y Togo (733). Por su parte, los que más contribuyeron con respecto a fuerzas policiales fueron Senegal (343), Togo (299), Bangladesh (281), Burkina Faso (177) y Egipto (176).

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Santiago Vera García
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