Europa quiere liderar la paz en Ucrania

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quiere que la Europa destine 50.000 millones de dólares para reconstruir Ucrania y se consolide dentro de la Unión.

En Europa ya se empieza a pensar en el día después: cómo ayudar a Ucrania a reconstruir su infraestructura cuando llegue el final de la guerra. Durante su participación en la Conferencia sobre la Reconstrucción Ucraniana en Londres, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pidió que la Unión Europea garantice a Kiev 50.000 millones de euros en préstamos hasta 2027.

Ursula von der Leyen recordó que la Unión Europea aportará en 2023 créditos por 18.000 millones de euros, los cuales, junto con los aportes de otros países, ayudarán a cerrar el agujero fiscal en Ucrania. Estos fondos están siendo usados para mantener a flote a la administración ucraniana, pagando salarios, pensiones y el sistema de salud, mientras que el país hace frente a la invasión rusa.

Desde el comienzo de la guerra, Ucrania también ha recibido grandes contribuciones económicas para hacer frente a su esfuerzo bélico. Solo los Estados Unidos de América han contribuido con, aproximadamente, 46.000 millones de dólares en créditos y equipamiento militar

Ucrania, sin embargo, no solo necesita pertrechos para combatir, sino también créditos y fondos frescos para reconstruir una infraestructura severamente dañada por los combates, puesto que la economía ucraniana se ha visto severamente afectada por la guerra. En 2022, el PBI se redujo un 29,2%, y el Banco Mundial estima que el costo de la reconstrucción y recuperación ascenderá por lo menos a los 411.000 millones de dólares. En la actualidad, además, 8 millones de ucranianos han emigrado y 7 millones se han desplazado internamente, aumentando la presión sobre servicios gubernamentales y la infraestructura local. 

En este contexto, los países occidentales están siguiendo el ejemplo de la Unión Europea. El Reino Unido prometió asegurar préstamos por 3.000 millones de dólares, y los Estados Unidos anunciaron préstamos de reconstrucción por 1.300 millones de dólares extras a los ya comprometidos. Si hasta el momento Estados Unidos se ha hecho cargo de la mayoría de la ayuda para la guerra, Europa quiere hacerse cargo de la paz. El plan propuesto por von der Leyen, representaría el 45% de los fondos que Ucrania necesita de aquí a 2027.

Sin embargo, existen algunos problemas a considerar. Aun en el contexto bélico y sufriendo una invasión repudiable, Ucrania es un terreno fértil para la corrupción. Esto no significa solo que grupos vinculados al gobierno y las élites tradicionales se enriquezcan, sino que, más importante aún, un sistema sistémicamente corrupto puede hacer que muchos recursos no lleguen a los necesitados, ni se utilicen para reconstruir la infraestructura de un país devastado.

Según el reporte de 2021 de Transparency InternationalUcrania ocupaba el puesto 122, de un total de 180 países, en materia de corrupción. Aún más, se estima que más del 80% de los especialistas en anticorrupción del país emigraron desde que comenzó el conflicto. Recientemente, un escándalo de corrupción provocó la renuncia de miembros del gabinete de Zelensky y de gobernadores regionales, generando dudas de que los fondos occidentales se estén usando correctamente. 

Ucrania no es por el momento parte de la Unión Europea, habiendo logrado el estatus de candidato en junio de 2022. Sin embargo, el Ejecutivo europeo parece querer tratarlo como tal y garantizar su funcionamiento. Von der Leyen explicó al respecto que “la Unión Europea tiene una responsabilidad especial. La razón es simple: cuando los ucranianos imaginan su futuro, ven la bandera de Europa ondeando sobre sus ciudades”.

Los planes de futuro se recortan sobre un presente estancado e incierto. Desde hace semanas, la contraofensiva ucraniana parece no poder lograr avances importantes y se está consolidando la idea de una guerra de desgaste, con un frente más o menos estabilizado.

Las fuerzas ucranianas están teniendo problemas en el campo de batalla, razón por la cual Zelensky ha afirmado que la ofensiva está avanzando “más lento de lo esperado. Cabe resaltar que se estima que las fuerzas rusas han minado unos 200.000 kilómetros cuadrados del territorio ucraniano, haciendo muy difícil un avance rápido y consistente. 

La reconstrucción ucraniana es un imperativo insoslayable, pero Occidente debe cuidar que los recursos sean efectivamente usados para el provecho del pueblo ucraniano. El futuro después de la guerra todavía es incierto, y la principal duda sigue siendo si Ucrania será o no un miembro de la OTAN. Lo que sí parece seguro es que la bandera de la Unión Europea flameará sobre Kiev. Con iniciativas como las propuestas, Ucrania se integrará plenamente a la Unión, contando potencialmente con grandes cantidades de recursos para reconstruir su país

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Ryan Leif Hillblad
Ryan Leif Hillblad

Asesor Político, especializado en Defensa y la relación entre Estados Unidos y China

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