¿Está el mundo embarcado en una nueva carrera armamentista?

Las nuevas guerras en desarrollo, las frecuentes situaciones de crisis y las tensiones geopolíticas entre Estados y grupos armados en distintas regiones, nos hacen sospechar que las grandes potencias del Sistema Internacional se encuentran desarrollando una nueva carrera armamentista.

La caída del muro de Berlín en 1989 hicieron creer a muchos que la guerra en la peor de sus formas estaba terminando. Se pensaba que tanto la vigencia como la virulencia de las contiendas iban a decaer paulatinamente, y que solo podrían apreciarse ciertos resabios de las mismas en el desarrollo de algunos pequeños conflictos en zonas remotas. Autores como Francis Fukuyama (1992) consideraban que las democracias liberales mostraban poca desconfianza, o escaso interés en dominarse unas con otras. Como comparten principios de igualdad y derechos universales, carecen de una base para disputarse la legitimidad. En particular, la intención de las principales democracias del mundo, en ese momento, era defender ese estilo de gobierno y vida, sin tener motivos importantes como para luchar entre ellas, tal como expresó en su obra: El fin de la historia y el último hombre,

La conducta pacífica de las democracias sugiere, además, que Estados Unidos y otras democracias tienen un interés a largo plazo en proteger la esfera de la democracia en el mundo y extenderla cuanto sea posible y prudente. En concordancia con esa manera de razonar, fue consolidándose un nuevo tipo de pensamiento en relación a lo político, considerando que las democracias de tipo liberal estaban más preocupadas por cuestiones económicas que por motivos ideológicos. No obstante, dentro de ese ideario, se reflexionaba como algo extraño y lejano la posibilidad del inicio de un conflicto significativo entre las naciones

Pero la realidad marcó rápidamente que la presencia e influencia de la guerra lejos estaba de extinguirse y desaparecer. El fin del enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética dio paso a múltiples y variados conflictos armados, particularmente de tipo intraestatal, los cuales solían encontrarse contenidos por la disputa Este-Oeste. El equilibrio de poder pasó de ser bipolar a unipolar con un marcado liderazgo de Estados Unidos.

En este sentido, el ataque a las torres gemelas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York fue un nuevo punto de inflexión que provocó importantes cambios, el cual llevó a que se abandonase la idea de constituir un marco jurídico internacional más acabado y legítimo para la solución de los conflictos. Esa agresión fue el puntapié para que Estados Unidos anunciara un nuevo tipo de enfrentamiento armado que fue conocido como Guerra Global contra el Terrorismo, donde el enemigo no era un Estado-nación, sino grupos armados radicales, cuyos límites de acciones, propósitos y ética son muy difusos. 

Fuente: Uppsala Conflict Data Program – Department of Peace and Conflict Research (2022)

De esa forma, se sucedieron en el tiempo distintas intervenciones armadas de coaliciones lideradas por Estados Unidos, tales como la guerra contra Irak en el 2003, las cuales dieron origen a una nueva realpolitik, más abocada a atender la amenaza del terrorismo internacional, dando a su vez un realce a un nuevo estilo de guerra, en la que no se distinguen de aliados de enemigos, ni tampoco entre la población civil y los combatientes inmersos en ella. Esta situación, a caballo del fenómeno de la Primavera Árabe, producida principalmente en el Creciente Fértil y el norte de África, dio paso a distintos conflictos de baja intensidad y, en algunos casos, guerras civiles, como la que afectó a Siria.

En todo este contexto, se observó una pérdida de liderazgo y poder relativo de Estados Unidos, razón por la cual muchos autores apreciaron un nuevo cambio en el equilibrio de poder existente en el mundo, pasando ahora a ser un escenario multipolar. A las distintas pujas existentes se sumaron otras crisis, principalmente en el área de Medio Oriente y Asia. Por lo tanto, podemos confirmar que existe una mayor incertidumbre estratégica en el planeta, junto con una tendencia creciente en el número y la ferocidad de los diferentes enfrentamientos que se producen entre estados y dentro de los Estados.

Fuente: Uppsala Conflict Data Program – Department of Peace and Conflict Research (2022)

En términos concreto, el gasto militar mundial total aumentó un 3,7% en términos reales en 2022, hasta alcanzar un nuevo máximo de 2,24 billones de dólares. El gasto militar en Europa experimentó su mayor incremento interanual en los últimos 30 años. Los tres países que más gastaron en materia de defensa en 2022, Estados Unidos, China y Rusia, representarán el 56% del total mundial, según los nuevos datos sobre el gasto militar mundial publicados por el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI).

En relación de lo expresado precedentemente, este marcado incremento en los gastos en defensa y equipo militar de distinto tipo se debe principalmente a la guerra ruso-ucraniana, que parece no tener fin a la vista, el aumento de las capacidades militares de Estados Unidos y de China, en función de sus aspiraciones estratégicas y geopolíticas de carácter regional y mundial, las tensiones existentes en Asia Oriental, fundamentalmente por la presión ejercida por China para recuperar Taiwán, y el temor europeo a que el conflicto en Ucrania se extienda en la región.

Estados Unidos sigue siendo, con diferencia, el país que más gasta en defensa. El gasto militar estadounidense alcanzó los 877.000 millones de dólares en 2022, lo que supone el 39% del gasto militar mundial total y tres veces más que la cantidad gastada por China, el segundo país con mayor gasto del mundo.

China siguió siendo el segundo país con mayor gasto militar del mundo en 2022, asignando a esta partida unos 292.000 millones de dólares. Esto supuso un 4,2% más que en 2021 y un 63% más que en 2013. El gasto militar de China ha aumentado durante 28 años consecutivos. Por su parte, el gasto militar de Japón aumentó un 5,9% entre 2021 y 2022, alcanzando los 46.000 millones de dólares, o el 1,1% del PBI, registrando así el nivel más alto de gasto militar japonés desde 1960. Una nueva estrategia de seguridad nacional publicada en 2022 establece planes ambiciosos para aumentar la capacidad militar de Japón durante la próxima década en respuesta a las crecientes amenazas percibidas de China, Corea del Norte y Rusia.

El gasto militar combinado de los países de Asia y Oceanía fue de 575.000 millones de dólares. Esto supuso un 2,7% más que en 2021 y un 45% más que en 2013, dando continuidad a una tendencia al alza ininterrumpida que se remonta al menos a 1989. Además, el gasto militar de los miembros de la OTAN ascendió a 1,232 billones de dólares en 2022, un 0,9% más que en 2021El Reino Unido tuvo el mayor gasto militar de Europa Central y Occidental, con 68.500 millones de dólares, de los cuales unos 2.500 millones (3,6%) correspondieron a ayuda militar financiera a Ucrania.

El gasto militar de India, de 81.400 millones de dólares, fue el cuarto más alto del mundo. Supuso un 6% más que en 2021. En 2022, el gasto militar de Arabia Saudita, el quinto país con mayor gasto militar aumentó un 16% hasta alcanzar una cifra estimada de 75.000 millones de dólares, su primer aumento desde 2018.

Consecuentemente, se comprueba que la mayor parte de los estados en el mundo se están armando y equipando como nunca antes se había visto en este siglo, axioma que surge de las investigaciones realizadas por el SIPRI y por el Departamento de Investigación de Paz y Conflictos de la Universidad de Upsala.

En función de lo indagado y analizado, las más importantes conclusiones que podemos extraer al respecto son

Primero, la actual tendencia creciente en la cantidad y la intensidad de los conflictos en el mundo, permiten vislumbrar un muy lejano y difícil horizonte de paz, junto con la simultánea conformación, en las distintas regiones del planeta, de una peligrosa incertidumbre estratégica respecto a las amenazas que pueden ocurrir, los cuales son dos aspectos que dificultan el planeamiento al más alto nivel de la conducción de cada estado.

Segundo, el marcado aumento de los distintos presupuestos de defensa es una clara consecuencia de la creciente percepción de inseguridad que se extiende en todo el mundo. Por dicha causa, cada país, sobre todo las grandes potencias, se encuentran abocados a un continuo mejoramiento de sus capacidades militares como una respuesta al progresivo deterioro producido en los entornos de seguridad regional y mundial.

Finalmente, con solo mirar las fabulosas cifras gastadas en equipamiento militar que se deducen de la guerra desatada entre Rusia y Ucrania (que aún se encuentra en pleno desarrollo), las derivadas de la constante coacción ejercida por China sobre Taiwán y las producidas por las tensiones en Medio Oriente, que involucra a poderosos países tales como Israel, Arabia Saudita y Estados Unidos, entre otros; podemos afirmar que la mayor parte de los países del mundo, lejos de abandonar la idea del empleo de la guerra como medio para la obtención de un fin, se preparan en forma denodada para emplearla cuando lo consideren necesario, como un recurso fundamental de su poder a efectos de fortalecer sus aspiraciones regionales y mundiales.

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Guillermo Castellanos
Guillermo Castellanos

Doctorando en Estudios Internacionales por la Universidad Nacional de Córdoba, Magíster en Estrategia y Geopolítica, Licenciado en Estrategia y Organización por la Universidad de la Defensa Nacional. Además es Técnico Superior en Estadística; Analista en Programación Administrativa por el Instituto Superior Juan XXIII; Técnico Universitario en Higiene y Seguridad por la Facultad de Ingeniería del Ejército y es Militar Retirado -Coronel- del Ejército Argentino- Fuerza en donde realizó diferentes cursos de formación (en el país y en el exterior), entre los cuales se destaca el de Oficial de Estado Mayor; habiendo participado además en distintas Operaciones Militares de Paz de la ONU en Chipre y en Haití (en dos oportunidades) y con la OTAN (Kosovo). Actualmente se desempeña como profesor en la Universidad Siglo 21 y en el Centro de Estudios Internacionales “Córdoba Global”.

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