El lucrativo negocio bélico

La venta de armas siempre ha sido un negocio lucrativo para muchos países desarrollados. Sin embargo, también observamos que su volumen de ventas mundial ha experimentado importantes vaivenes a lo largo de la historia.

Los conflictos y tensiones contemporáneos entre estados, y sobre todo la guerra en Ucrania, han producido un aumento de las importaciones de armas, principalmente en Europa, aunque es cierto que el gasto militar global se encuentra muy por debajo de los valores record históricos obtenidos en los tiempos de la Guerra Fría. En este contexto, además. se ha ratificado el dominio de Estados Unidos en el comercio mundial de armas.

Durante la década de 1980, y también a principios de la década de 1990, se comprobó un aumento significativo en la venta de armas debido a un incremento de los conflictos regionales y las importantes tensiones geopolíticas existentes en aquel entonces. Sin embargo, estos valores fueron decreciendo poco a poco hasta alcanzar un pico mínimo en el año 2003, año a partir del cual la tendencia a la baja comenzó a revertirse.

En función de los estudios realizados por el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), actualmente, en 2022 se observó un aumento de producción y exportación de armas en general en un 3,7% en términos reales en comparación al año anterior, alcanzando un nuevo máximo de 2,24 billones de dólares.

Mientras que el gasto militar en Europa experimentó su mayor incremento interanual en al menos 30 años, los tres países que más gastaron en 2022; a saber, Estados Unidos, China y Rusia, representaron el 56% del total mundial, según los datos sobre el gasto militar mundial publicados en SIPRI.

Producción de Guillermo Castellanos a partir de datos del SIPRI 2023

Más allá de las necesidades que puede tener cada país de mejorar su capacidad militar, la venta de armamento ha sido siempre un muy buen negocio, el cual, no obstante, se encuentra sujeto a la influencia de múltiples variables. Algunas de las principales causas que pueden influir en estas variaciones son las siguientes:

  1. Tensiones geopolíticas y conflictos internacionales. Los conflictos armados entre países pueden aumentar la demanda de armas para fortalecer la capacidad militar.
  2. Percepción de amenazas. Los países pueden aumentar sus adquisiciones de armas en respuesta a amenazas percibidas, ya sean internas o externas, con el objetivo de mejorar su capacidad defensiva.
  3. Procesos de modernización. Los países pueden actualizar y modernizar sus equipos y armamentos para mantenerse al día con las tecnologías militares, mejorando así su capacidad operativa.
  4. Alianzas militares. La formación de alianzas militares pueden llevar a un aumento en la venta de armas a los países miembros de las mismas. Esto se observa claramente en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la cual obliga a sus miembros a destinar un mínimo del 2% de su PBI como presupuesto de sus Fuerzas Armadas.
  5. Ciclos económicos. Las condiciones económicas globales y nacionales pueden afectar los presupuestos de defensa de los países y, por lo tanto, sus compras de armas. Un ejemplo de ello lo es Venezuela, país que, cuando dispuso de importantes regalías por la venta del petróleo, realizó importantes compras de armamento, principalmente a Rusia. Sin embargo, actualmente, con una situación económica muy complicada, el país latinoamericano casi no ha realizado nuevas adquisiciones.
  6. Regulaciones internacionales. Las disposiciones por resoluciones de las Naciones Unidas, los cambios producidos en la normativa vigente y los acuerdos internacionales sobre comercio de armas pueden afectar el acceso a ciertos mercados o la venta de armamento en general.
  7. Presiones e influencia. Los países proveedores de armas pueden ejercer influencia política y económica para promover sus ventas en determinadas regiones o países.

Estas son solo algunas de las causas más comunes, aunque la realidad puede ser mucho más compleja, ya que factores políticos, sociales, económicos y culturales también pueden desempeñar un papel en las variaciones en las ventas de armas en el mundo.

En este contexto, el caso de Rusia resulta interesante de analizar. El gigante euroasiático supo tener picos de ventas de material militar que lo catapultaron a ser uno de los países con más ingresos por ventas de armamento en el mundo. No obstante, la invasión de Ucrania limito severamente las exportaciones de armas rusas, lo cual se debe a múltiples causas, tales como una mayor prioridad al suministro de sus Fuerzas Armadas, una disminución de la demanda de otros estados dadas las sanciones comerciales impuestas y una creciente presión de Estados Unidos y sus aliados para que ninguna nación compre armas rusas. Todo esto ha provocado que, luego de alcanzar un punto máximo de ventas a principios de la década pasada, las exportaciones de su material bélico han caído a niveles no vistos desde el colapso de la Unión Soviética.

Esto nos permite expresar algunas conclusiones. En primer lugar, el comercio de armamento está repuntando en cuanto a su volumen puesto que constituyen un formidable negocio para los países con mayor desarrollo tecnológico-industrial, como lo son Estados Unidos, Rusia, China y Europa en general.

En segundo lugar, la disminución de las ventas de armas experimentada por Rusia es un resultado directo de su incursión en Ucrania, además de ser un síntoma de la erosión que ha experimentado su influencia en los asuntos regionales y globales.

Además, la menor cantidad de armas vendidas por Rusia a sus clientes tradicionales, sumados a las restricciones y los embargos declarados por la comunidad internacional, ha provocado que este país esté perdiendo una de sus mejores y más específicas fuentes de ingresos económicos y de dominio diplomático sobre otros países.

Finalmente, el incremento en las ventas de armas y el aumento del gasto militar en diversas regiones del mundo pueden tener un impacto significativo en la estabilidad y seguridad internacionales. Si bien algunas naciones pueden argumentar que fortalecer su capacidad defensiva es necesario para salvaguardar sus intereses, esto también puede generar una carrera armamentística. Por lo tanto, resulta fundamental promover el diálogo, la diplomacia y la resolución pacífica de conflictos.

La cooperación internacional y el desarme progresivo pueden contribuir a reducir las amenazas y fomentar un mundo más seguro y pacífico para todos, lo cual será algo muy difícil de concretar teniendo en cuenta los importantes intereses económicos en juego. No obstante, es crucial que las naciones consideren el impacto humanitario y socioeconómico de sus decisiones en la venta y compra de armamento, asegurándose de que estos recursos también se destinen a abordar otras necesidades críticas de sus poblaciones, tales como la educación, la salud y el desarrollo sostenible.

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Guillermo Castellanos
Guillermo Castellanos

Doctorando en Estudios Internacionales por la Universidad Nacional de Córdoba, Magíster en Estrategia y Geopolítica, Licenciado en Estrategia y Organización por la Universidad de la Defensa Nacional. Además es Técnico Superior en Estadística; Analista en Programación Administrativa por el Instituto Superior Juan XXIII; Técnico Universitario en Higiene y Seguridad por la Facultad de Ingeniería del Ejército y es Militar Retirado -Coronel- del Ejército Argentino- Fuerza en donde realizó diferentes cursos de formación (en el país y en el exterior), entre los cuales se destaca el de Oficial de Estado Mayor; habiendo participado además en distintas Operaciones Militares de Paz de la ONU en Chipre y en Haití (en dos oportunidades) y con la OTAN (Kosovo). Actualmente se desempeña como profesor en la Universidad Siglo 21 y en el Centro de Estudios Internacionales “Córdoba Global”.

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