El litio: el oro blanco y su creciente importancia como recurso estratégico en Argentina

La cuestión del litio se instaló como un tema importante de la agenda política Argentina, pues es evidente su creciente importancia como un recurso estratégico.

El litio es un mineral utilizado desde hace décadas con múltiples fines, como insumo en baterías, cerámica, vidrio, metalurgia, productos farmacéuticos o polímeros. Sin embargo, actualmente es conocido por su utilización en la elaboración de baterías recargables de ion-litio, por lo que su mercado ha tenido una gran expansión a nivel internacional. Ahora bien, ¿a qué se debe su revalorización?

La primera cuestión importante es la masificación de los productos electrónicos, como smartphones, computadoras y dispositivos de gaming, entre otros. Sin embargo, la variable más importante a tener en cuenta a la hora de hablar de la creciente importancia del litio es la lucha contra el cambio climático

Esta última variable ha tomado fuerza en la agenda internacional de tal modo que, en 2015, 174 países, más la Unión Europea, suscribieron el conocido Acuerdo de París. En este acuerdo, los países se comprometen a tomar medidas para disminuir el calentamiento global y fomentar la transición a economías verdes que utilicen la electromovilidad para reemplazar a los vehículos impulsados por energías fósiles, que son grandes emisores de dióxido de carbono (CO2).

En este contexto, el litio aumentó su importancia como mineral, ya que se utiliza para la producción de baterías. Según un informe realizado por el Ministerio de Desarrollo Productivo de la Argentina, el litio es el único material utilizado en todo el proceso productivo que no es reemplazable y que se encuentra presente en todas las variantes químicas.

Este boom del litio, generado por el impulso de la electromovilidad y masificación de productos electrónicos, se manifestó en un ascenso vertiginoso de la demanda y del valor internacional del mineral, que pasó de valer 6.500 dólares por tonelada en 2015 a 68.000 dólares por tonelada promedio en los primeros 3 meses del 2023. Por estos motivos, se lo conoce como el “oro blanco” del Siglo XXI.

Desafíos y oportunidades para la Argentina

La República Argentina se encuentra en lo que denominamos Triángulo del Litio, una zona geográfica que comparte con Chile y Bolivia, conocida por poseer aproximadamente el 65% de los recursos mundiales de litio.

En esta región, el litio se extrae de los salares, lo cual es positivo y negativo a la vez, ya que la extracción del litio desde el salar es menos costosa que la extracción desde la roca (o pegmatitas), pero los tiempos son más extensos y, por lo tanto, la respuesta a los shocks de demanda son más lentos.

La Argentina es el cuarto productor mundial del mineraltercer país con mayor cantidad de reservas de litio, segundo Estado con mayor cantidad de litio en su territorio, después de Bolivia.

Ahora bien, ¿qué estrategia ha adoptado nuestro país para insertarse en la cadena global de valor de este mineral? Es importante resaltar que, según la constitución Nacional, le “corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio. Por lo tanto, corresponde a estas la regulación de su uso y la potestad de otorgar concesiones.

A pesar de esto, existe, a nivel nacional, el Código de Minería, que regula los derechos, obligaciones y procedimientos de la adquisición, explotación y aprovechamiento de las sustancias minerales, y la Ley de Inversiones Mineras, la cual otorga determinados beneficios tributarios para la promoción de inversiones en el sector, cuya autoridad de aplicación es la Secretaría de Minería de la Nación.

La principal iniciativa del gobierno nacional en torno a la producción del litio es la creación de YPF litio S.A, la cual comenzó con la puesta en marcha de “una planta industrial de baja escala para elaborar celdas y baterías de litio argentinas, que en principio se utilizarán para almacenar energías renovables”. Sin embargo, esta iniciativa no tiene la envergadura suficiente como para ser tomada en cuenta como una Estrategia Nacional del Litio, como si tienen los otros dos países que comparten el triángulo, Chile y Bolivia, los cuales, con aciertos y desaciertos, han optado por distintos caminos.

Por ende, si bien la Argentina se ha insertado en la cadena global de valor de litio como productor de la materia prima, no genera valor agregado y posee las regalías más bajas de la región. Actualmente, estas rondan el 3%, mientras que las chilenas varían entre el 6,8% y el 40%.

En conclusión, queda por verse si la Argentina será capaz de generar un acuerdo político que permita la elaboración de una Estrategia Nacional del Litio y, en caso de que finalmente se lleve a cabo, habrá que analizar si nuestro país optará por insertarse en la cadena global de valor sólo como productor y exportador de la materia prima, o si optará por una estrategia que genere mayor valor agregado a través de la industrialización del mineral. 

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Lisandro Matamala
Lisandro Matamala

Estudiante avanzado de la licenciatura en Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de Rosario. Mis áreas de interés son la economía y las finanzas internacionales, centrándome especialmente en la intersección de éstas con la geopolítica mundial.

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