Crisis en Haití: Nueva propuesta de Misión Internacional para Restablecer el Orden y la Seguridad

Solo a través de un esfuerzo conjunto y una inversión continua en el futuro de Haití, será posible romper el ciclo de violencia existente y ofrecer a su población la oportunidad de vivir en paz y prosperidad.

Actualmente, diversos medios periodísticos y fuentes oficiales han confirmado que tanto Estados Unidos como Ecuador están elaborando una propuesta de resolución para presentar ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el fin de autorizar la creación de una misión internacional de carácter predominantemente policial en Haití, liderada por Kenia.

Esta misión tendría como objetivo abordar la crisis que atraviesa el país. Dicha iniciativa surge casi diez meses después de que el primer ministro haitiano, Ariel Henry, solicitara la asistencia de una fuerza multinacional debido a una escalada de violencia, inseguridad alimentaria y una alarmante crisis humanitaria que ocurre en esta nación.

Haití es considerado el país más empobrecido del hemisferio occidental y uno de los más desfavorecidos a nivel global. Se encuentra atrapado en un «ciclo interminable de violencia«, donde bandas delictivas operan con extrema crueldad y grupos parapoliciales toman medidas represivas al margen de la ley.

Según un informe proporcionado por la Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas en Haití (UN SRSG, por sus siglas en inglés), María Isabel Salvador, durante el primer trimestre de 2023, se ha observado un incremento del 28% en el número de personas fallecidas, heridas y secuestradas en comparación con el trimestre anterior., que abarca desde octubre hasta diciembre del 2022. En detalle, el informe puntualiza lo siguiente:

  1. La violencia armada ha aumentado en frecuencia e intensidad, afectando a todas las comunas del área metropolitana de Puerto  Príncipe y extendiéndose al departamento de Artibonite.
  2. El impacto de la violencia armada ha contribuido al desmedido crecimiento de la inflación y de los precios de los alimentos.
  3. Los comerciantes locales han sido obligados a pagar impuestos ilegales a las pandillas para poder continuar operando. Las principales carreteras permanecen bajo el control de estas pandillas, donde los vehículos son sistemáticamente extorsionados, secuestrados o robados.
  4. Existe una gran inseguridad en los núcleos urbanos, sumada a la falta de condiciones sanitarias y a una epidemia de cólera en progreso.
  5. La aparición de grupos de justicieros locales agrega un nuevo nivel de complejidad a la situación.

Debido a su continua inestabilidad, Haití ha sido testigo de varias intervenciones militares internacionales a lo largo de su historia. Las más significativas incluyen:

  1. Intervención de Estados Unidos (1915 – 1934). Tras un grave período de inestabilidad política y económica en Haití, una fuerza de Marines estadounidenses llevó a cabo una operación militar que duró casi dos décadas y cuyo objetivo era proteger los intereses estadounidenses y estabilizar la situación en este país. Esta intervención concluyó en 1934, sentando una frágil estabilidad que gradualmente se fue deteriorando.
  2. Operación Uphold Democracy (1994 – 1995). En 1994, después de un golpe de Estado que derrocó al presidente haitiano, Jean-Bertrand Aristide, una coalición liderada por Estados Unidos intervino nuevamente en Haití para restaurar a este mandatario en el poder. Esta operación incluyó tropas de varios países y logró una cierta estabilidad temporal.
  3. Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití – MINUSTAH (2004 – 2017). Tras la renuncia y el exilio de Jean-Bertrand Aristide en 2004 debido a disturbios y rebeliones en su contra, la comunidad internacional, liderada por las Naciones Unidas, estableció la MINUSTAH para estabilizar la situación en Haití. La misión tenía como objetivo principal restablecer la seguridad y el orden, así como promover la gobernabilidad y el desarrollo en el país.
  4. Misión de las Naciones Unidas de Apoyo a la Justicia en Haití – MINUJSTH (2017 – 2019). A medida que la situación se fue estabilizando, MINUSTAH redujo su tamaño y efectivos hasta ser reemplazada por la MINUJUSTH en 2017, con un enfoque centrado en el apoyo a la justicia y el fortalecimiento del sistema judicial en Haití. Esta misión operó hasta octubre de 2019, momento en el cual se completó su mandato y se puso fin a la misión. Su trabajo contribuyó a fortalecer el sistema legal existente y a promover la justicia, la rendición de cuentas y el respeto por los derechos humanos en el país.
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La situación de orden y seguridad en Haití ha sido un desafío constante durante décadas, no solo para las autoridades del país, sino también para la comunidad internacional. Debido a mi experiencia prestando servicios en MINUSTAH por más de un año en este país, estoy convencido de que los persistentes y cíclicos problemas de estabilidad se deben, sin lugar a dudas, a una compleja combinación de factores históricos, políticos, económicos y sociales.

Algunos de los principales factores que aprecio han contribuido a la dificultad de mejorar la situación en Haití incluyen:

  1. Larga historia de inestabilidad política. Haití ha enfrentado una serie de golpes de Estado, regímenes autoritarios y cambios de gobierno a lo largo de su historia. Esta inestabilidad política ha socavado la capacidad del país para establecer instituciones sólidas y gobernar de manera efectiva.
  2. Gran pobreza y desigualdad. Haití es uno de los países más empobrecidos del hemisferio occidental, con altos niveles de pobreza y desigualdad económica. Esta situación económica precaria ha llevado a la falta de acceso a servicios básicos, educación y atención médica, lo que puede contribuir a la delincuencia y la inestabilidad social.
  3. Alto grado de corrupción. La corrupción en los sistemas gubernamentales y las instituciones ha sido un problema persistente en Haití, la cual puede socavar la confianza en las autoridades, obstaculizar el desarrollo económico y dificultar la implementación efectiva de medidas de seguridad.
  4. Carencias estructurales. La falta de infraestructura básica, como carreteras, servicios públicos (agua, gas, energía eléctrica), sistemas de comunicación eficientes y limitadas instituciones educativas, ha dificultado en grado sumo el desarrollo comercial, la movilidad y la respuesta rápida a los problemas de seguridad.
  5. Existencia de poderosos grupos fuera de la ley. La constante presencia de grupos armados, bandas criminales y el desarrollo de actividades delictivas ha sido una preocupación constante en Haití, dado que estos grupos tienen acceso a armas y operan en áreas donde el Estado está ausente o es muy débil. 

En conjunto, estos factores han contribuido a la persistente falta de orden, progreso y seguridad en Haití. Superar estos desafíos requerirá esfuerzos sostenidos en áreas como la construcción de instituciones sólidas, la lucha contra la corrupción, el fomento del desarrollo económico y la promoción de la participación ciudadana. Por lo expuesto, es evidente que la historia de Haití ha estado marcada por ciclos de violencia, represión política y violaciones de derechos humanos. Esto ha dejado cicatrices profundas en la sociedad y dificulta la creación de un ambiente seguro y estable.

En resumen, la situación en Haití es un ejemplo doloroso de los desafíos persistentes que enfrentan los países en desarrollo cuando intentan establecer y mantener el orden y la seguridad en medio de circunstancias complejas. La combinación de factores históricos, políticos, económicos y sociales ha contribuido a una realidad en la que la violencia, la inestabilidad y la pobreza persisten de manera interconectada.

A pesar de los esfuerzos pasados de la comunidad internacional para intervenir y estabilizar la situación en Haití, el país sigue enfrentando obstáculos significativos para alcanzar un estado de paz duradero. La inestabilidad política, la falta de oportunidades económicas, la corrupción institucional y la presencia de grupos armados ilícitos han alimentado un ciclo de violencia que ha impedido que la sociedad haitiana progrese y alcance su máximo potencial.

La reciente propuesta de una misión internacional liderada por Kenia para abordar la crisis en Haití puede representar un esfuerzo más para mejorar la situación. Sin embargo, es crucial que cualquier intervención se base en un enfoque integral y sostenible que no solo se centre en la seguridad policial, sino también en la construcción de instituciones efectivas, el fomento del desarrollo económico, la promoción de la justicia social y el fortalecimiento de la gobernanza.

A medida que Haití busca superar sus desafíos y establecer un entorno más seguro y estable, es esencial que la comunidad internacional continúe brindando apoyo y cooperación. La historia de Haití es un recordatorio de la importancia de abordar las raíces profundas de los problemas y trabajar en conjunto para lograr un cambio duradero. Solo a través de un esfuerzo conjunto y una inversión continua en el futuro de Haití, será posible romper el ciclo de violencia existente y ofrecer a su población la oportunidad de vivir en paz y prosperidad.

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Guillermo Castellanos
Guillermo Castellanos

Doctorando en Estudios Internacionales por la Universidad Nacional de Córdoba, Magíster en Estrategia y Geopolítica, Licenciado en Estrategia y Organización por la Universidad de la Defensa Nacional. Además es Técnico Superior en Estadística; Analista en Programación Administrativa por el Instituto Superior Juan XXIII; Técnico Universitario en Higiene y Seguridad por la Facultad de Ingeniería del Ejército y es Militar Retirado -Coronel- del Ejército Argentino- Fuerza en donde realizó diferentes cursos de formación (en el país y en el exterior), entre los cuales se destaca el de Oficial de Estado Mayor; habiendo participado además en distintas Operaciones Militares de Paz de la ONU en Chipre y en Haití (en dos oportunidades) y con la OTAN (Kosovo). Actualmente se desempeña como profesor en la Universidad Siglo 21 y en el Centro de Estudios Internacionales “Córdoba Global”.

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