Bolivia empezó a importar petróleo argentino

Bolivia ha importado su primer cargamento de petróleo argentino, y expertos pronostican que Neuquén se convertirá en la principal fuente de energía para toda la región del Cono Sur.

A principios de marzo, Bolivia realizó su primera importación de crudo argentino en un hito histórico para ambas naciones.

Este primer envío forma parte de un total de 8 cargamentos que ingresarán al país andino, siendo descargados en la terminal marítima de Sica Sica en Chile y posteriormente transportados por vía terrestre hasta Arica, Chile . Según Dorgathen Tapia, presidente de YPFB, esta adquisición marca un importante logro que conlleva un significativo ahorro para el Estado, estimado en unos US$240 millones en gastos de importación de combustibles.

Tapia también destacó que esta situación brindará la oportunidad de aumentar la producción de diésel, gasolina, GLP y otros derivados, asegurando así un suministro estable para toda la población boliviana.

La estrategia de la actual gestión de YPFB se enfoca en reducir los costos derivados de la importación de combustibles, en respuesta a la creciente demanda del mercado y a la disminución de la oferta de crudo nacional.

Sin embargo, algunas voces críticas plantean una perspectiva diferente. Álvaro Ríos Roca, ex ministro de Hidrocarburos boliviano y actual Director de Gas Energy Latín América, señaló que esta medida podría conducir a una dependencia energética total de Bolivia respecto a Argentina.

«Creo que Bolivia va a pasar a ser totalmente dependiente energéticamente de Argentina. Y no solamente va a importar como ahora petróleo, sino también diésel, gasolina, probablemente dependiendo de la capacidad de refinación de Argentina. El petróleo de Neuquén le hace muy bien a las refinerías de Bolivia. Y GLP, porque Bolivia va a comenzar a importarlo este año, les guste o no les guste, porque así lo dice la curva de producción boliviana», expresó Ríos Roca.

El consultor, al abordar el tema, destacó la necesidad de desarrollar una infraestructura logística eficiente para minimizar los costos de transporte, anticipando que para los años 2028 y 2029 Bolivia comenzará a importar gas natural de Argentina.

Ríos Roca enfatizó que esta situación llevará a Bolivia a depender completamente de las importaciones de gas argentino, además de prever que eventualmente también importará electricidad. Afirmó que Argentina no solo se convertirá en el principal proveedor de energía para Bolivia, sino para toda la región del Cono Sur. Esta perspectiva se basa en la pérdida de atracción de Bolivia en términos de producción de hidrocarburos y en la preeminencia de la producción no convencional de energía, especialmente en la región de Neuquén.

El consultor pronosticó que la producción energética de Argentina se concentrará principalmente en Neuquén y que los excedentes exportables tendrán como destinos naturales países como Paraguay, Chile y Bolivia, debido a la proximidad geográfica y los menores costos de transporte.

En cuanto a Brasil, Ríos Roca señaló que el país liderado por Lula Da Silva seguirá siendo deficitario en GLP, gas natural y derivados del petróleo, lo que consolidará a Argentina como el principal proveedor de energía en el Cono Sur.

En el caso específico de Bolivia, el consultor proyectó que la demanda de gas natural alcanzará aproximadamente los 3 millones de metros cúbicos por día para los años 2029 y 2030, con una tendencia al aumento debido a la rápida declinación en la producción nacional de gas.

En respuesta a esta coyuntura, la administración del presidente Luis Arce ha implementado una política destinada a facilitar las importaciones de crudo para satisfacer la demanda interna. Paralelamente, se ha anunciado la liberación de las exportaciones de hidrocarburos con el objetivo de aumentar las reservas en dólares y enviar una señal a las compañías petroleras extranjeras para que inviertan en actividades de exploración. A pesar de este enfoque, el presidente Arce ha reafirmado que no eliminará los subsidios a los combustibles, ya que estos representan el principal obstáculo para la atracción de inversión extranjera en el sector.

Andrés Armijos, encargado de LATAM en la firma consultora Welligence Energy Analytics con sede en Houston, ha corroborado que desde el año 2014, Bolivia no ha tenido éxito en sus esfuerzos de exploración para reponer sus reservas de hidrocarburos. En este sentido, expresó que «la realidad es que el país no está encaminado para mantener el superávit que solía tener, tanto en la producción de gas para el mercado interno como para las exportaciones».

«Actualmente, Argentina está avanzando con el desarrollo de su infraestructura y el crecimiento de su producción, lo que representa un cambio significativo en la dinámica del mercado del Cono Sur. Anteriormente, se hablaba de Bolivia como el proveedor principal de gas para Brasil y Argentina, pero ahora la situación está cambiando y el flujo de gas se dirige hacia el norte. En este contexto, Bolivia está quedando rezagada y no ha logrado atraer inversiones», añadió Armijos.

El analista también mencionó que el panorama empresarial cambió con el inicio del proceso político liderado por Morales en Bolivia. «Tras la nacionalización de empresas, la inversión extranjera se ha visto frenada a pesar del potencial que tiene el país. Sin embargo, los modelos actuales de inversión no resultan muy atractivos. En primer lugar, la perforación en esta región es costosa y compleja, ya que implica la exploración de pozos extremadamente profundos y complejos. Por ejemplo, Repsol ha invertido en pozos que alcanzan casi los 100 millones de dólares en algunos casos», explicó.

Por su parte, Alvaro Ríos Roca agregó que «actualmente solo hay un pozo exploratorio en proceso de perforación y otros dos que están en espera. Esto representa una cantidad insuficiente de proyectos exploratorios, y considerando la tasa de éxito actual, parece poco probable que Bolivia pueda reponer sus reservas. Incluso en el caso de que se hagan descubrimientos, habrá que evaluar si son comercialmente viables».

«Estamos transitando un camino similar al de Argentina: de ser un país neto exportador de energía con impuestos elevados, a convertirnos en un país netamente importador con subsidios elevados. Esta ecuación no es sostenible, ya que cuando se agotan los dólares, también se agota el populismo», concluyó el ex funcionario.

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Rocco di Riscio
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