Analizando en profundidad los golpes de estado en el Sahel

En el ultimo tiempo, en los países del Sahel ha habido (o intentos de) golpes de estado que no solamente tienen que ver con un retroceso institucional y democrático, sino que varios factores políticos, religiosos, sociales y geopolíticos entran en juego.

El Sahel es una región ecoclimática del África, que abarca un cinturón de 5.400 kilómetros a lo ancho del continente, que cruza del Océano Atlántico al Mar Rojo, y considerada una zona de transición entre el Desierto del Sahara y la sabana sudanesa. Hoy en día, debido al clima seco y árido, sumado a la sobreagricultura y sobrepoblación en la zona, es una región de muchas sequías y tormentas de arena, que han contribuido a hambrunas significantes para los países de la misma.

Existen distintas manera de ver que países ocupan la región del Sahel, pero en la mayoría de los análisis se coinciden en qué Senegal, Mauritania, Mali, Burkina Faso, Níger, Chad y Sudán son países sahelianos. De estos, Mali, Chad y Sudán están dirigidos por una dictadura militar desde el año 2021. Un golpe de estado azotó Burkina Faso en 2022, mientras que el más reciente se llevo a cabo hace unas semanas en Níger.

Pareciera ser entonces que los golpes de estado y dictaduras militares son recurrentes en África Central y Occidental, principalmente en el Sahel. Igualmente, sería ignorante afirmar que estos suceden solamente por fallas institucionales y el poco desarrollo de las democracias africanas, ya que existen una enorme cantidad de factores que influyen de manera directa. Por ejemplo, cuestiones de seguridad, problemas socioeconómicos, tendencias de difusión geográfica, y por último pero no menos importante, la influencia que tiene la política exterior de las grandes potencias. Y, en muchos aspectos, están conectadas entre sí.

Para comenzar, es importante remarcar que las democracias africanas, principalmente aquellas de países situados en África Central y Occidental, se caracterizan por elecciones fraudulentas o con sospechas de fraude, poca libertad de expresión y cierta persecución a disidentes, que en algunos países ha llegado a secuestros y asesinatos. Entonces, a pesar de aparente democracia, muchas veces son autoritarismos disfrazados de gobiernos constitucionales electos por el pueblo. Es por esto que en muchas oportunidades, la gente prefiere el gobierno en manos de una junta militar que en políticos demagógicos y corruptos.

Data de Afrobarómetro que muestra que tan a favor se encuentra la gente de la participación de las fuerzas armadas en política, en 36 países africanos.

Sumado a la fragilidad e inestabilidad de las democracias africanas por lo ya mencionado, un componente de esta epidemia regional está relacionado a la seguridad. Durante varias décadas, los países han aumentado los gastos militares, por lo tanto aumentando el poder y la influencia de sus fuerzas armadas. Esto se debe a qué enfrentan amenazas como terrorismo islámico, insurgencias domésticas y/o crimen organizado, que tienen cierto peso en la región. Por ende, la expansión de las fuerzas armadas surge como una respuesta, pero que termina influyendo directamente en el transcurso político de los países sahelianos.

Un efecto que surge a partir de esto es la difusión geográfica. Este concepto se refiere a qué cuando algo, por ejemplo, un golpe de estado, sucede en un país, existe una tendencia a qué en el corto o mediano plazo sucederá en países geográficamente próximos. Esto ha sucedido en el Sahel. Los golpes de estado comenzaron en 2021, siendo Chad, Mali y Sudán las primeras víctimas, desembocando, a modo de efecto dominó, en los golpes en Burkina Faso en 2022 y en Níger el pasado mes.

A su vez, muchos de estas interrupciones al orden constitucional tienen su origen en los problemas socioeconómicos que suelen compartir estos países. Como se expresó anteriormente, el clima del Sahel es seco y desértico, llevando a poco lugar para la producción agropecuaria. Esto da lugar a grandes hambrunas. El Sahel es una de las regiones del mundo con menor PBI per cápita promedio, dada a las pocas condiciones favorables para el desarrollo tanto agrícola como industrial. El valor más alto hoy en día lo ocupa Mauritania, con alrededor de 3,500 dólares. En comparación, Argentina en 2021 tuvo un PBI per cápita de U$D10,636.

Comparación del PBI per cápita de los países del Sahel.

Otro de los grande factores es la influencia de las grandes potencias en la región. Muchas de ellas, como Estados Unidos, Francia, Rusia y China, han diseñado políticas exteriores con el fin de expandir su influencia en la región. Esto se debe a cierta importancia geopolítica y logística, así como también que el Sahel es una gran base de operaciones del terrorismo yihadista que luego ataca las grandes ciudades occidentales, siendo Estados Unidos y la Unión Europea los principales potencias en este campo. Aun así, el relacionamiento con las potencias ha cambiado con el transcurso de los años.

Francia, antigua potencia colonial e imperialista, se ha visto desplazada como principal autoridad en el Sahel, ya que los gobiernos militares desconfían de sus intenciones. El discurso se basa en la histórica opresión y explotación francesa sobre estos pueblos. Consecuentemente, las juntas militares gobernantes han visto con buenos ojos el acercamiento a Rusia y a China, ya que, principalmente, no tienen reparos sobre violaciones de derechos humanos. Al mismo tiempo, se puede decir que Rusia, con sus fuerzas armadas y el Grupo Wagner proveen la seguridad a estos países, mientras que los negocios con China han generado infraestructura industrial y comercial, que llevan a un potencial desarrollo económico.

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Wenceslao Menceyra
Wenceslao Menceyra

Estudiante avanzado de Relaciones Internacionales en la Universidad Austral; focalizado en temas de Defensa, Seguridad y Conflictos Internacionales.

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