Tráfico de armas en la región del Sahel

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito publicó este año un informe acerca de las diferentes rutas y tendencias del tráfico de armas en la región del Sahel.

Este año, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD)publicó un informe revelador sobre el tráfico de armas en la región del Sahel, la cual, a los efectos del informe, está conformada por Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger.

El primer descubrimiento clave de la ONUDD es que, aunque más de 9.300 personas murieron en incidentes violentos en los países del Sahel en 2022, la mayor fuente de incidentes violentos no está relacionada con los enfrentamientos entre grupos armados y fuerzas gubernamentales. Por el contrario, la mayor cantidad de muertes está relacionada con la violencia intercomunitaria.

Región del Sahel a los propósitos del informe. Fuente: ONUDD

Según los datos del Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED), la violencia intercomunitaria ha matado a más personas en los últimos años que Boko Haramy la Provincia de África Occidental del Estado Islámico (ISWAP, por sus siglas en inglés) en el noreste de Nigeria.

Como establece el informe, “Varios factores que se refuerzan mutuamente han contribuido al crecimiento tanto de la insurgencia como del bandidaje en el Sahel, incluidas las tensiones entre comunidades, la violencia entre agricultores y pastores, el extremismo religioso violento y la competencia por recursos escasos como el agua y la tierra cultivable. Cuanto más tiempo permanezca insegura la región, más personas es probable que tomen las armas allí”.

El tráfico de armas de fuego y el conflicto en el Sahel son dos elementos de un círculo vicioso, puesto que el conflicto en la región permite el tráfico de armas de fuego y el tráfico de armas de fuego facilita el conflicto. Los únicos verdaderos beneficiarios de esta situación son los traficantes de armas.

Otro factor que facilita el tráfico de armas de fuego es el hecho de que “los países del Sahel sufren graves déficits en la capacidad de aplicación de la ley”. Por demás, el control de las rutas de transporte por parte de grupos armados también es clave para el éxito del tráfico de armas en el Sahel.

Estos conflictos han provocado desplazamientos masivos de población, interrumpido la agricultura y la educación locales, y estimulado golpes militares en Malí, Burkina Faso y, recientemente, Níger; además de los conflictos internos en Chad por el control de los recursos y del territorio.

Asimismo, además de permanecer en la región, las armas traficadas en el Sahel también llegan a los países costeros de África Occidental. Ello es plausible en el hecho de que se ha registrado su utilización en ataques terroristas en el Golfo de Guinea.

Los mercados al por menor de armas de fuego en el Sahel están “muy descentralizados. Hay mercados abiertos que venden armas de fuego en el Sahel ubicados en pequeñas ciudades y pueblos a lo largo de “corredores estratégicos. Por ejemplo, en agosto de 2021, el Grupo de Expertos de las Naciones Unidas sobre Malí informó que la aldea de Agazragane, Malí, aparentemente no controlada por ningún grupo armado, es el mayor mercado de armas de la región.

Naturaleza del mercado

En el Sahel, los delincuentes se benefician del suministro de armas de fuego tanto de los grupos que se aprovechan de las comunidades como de las comunidades que buscan defenderse de esos grupos”, asegura la ONUDD. En este contexto, el informe menciona cinco fuentes principales de abastecimiento de armas.

Libia

El tráfico de armas de fuego hacia el Sahel desde Libia después de la caída del régimen de Muammar Gadafi en 2011 fue una fuente clave de armas que ingresaron a Malí en 2012, cuando allí se desató un conflicto interno.

Fuente: ONUDD

Concretamente, los soldados tuareg que habían servido en el ejército libio regresaron al Sahel con grandes cantidades de armas, generando así una nueva rebelión tuareg en el norte de Malí, la cual fue seguida por un golpe de Estado en Malí en 2012.

En este sentido, tuvieron lugar grandes cantidades de incautaciones de armas de fuego y otros materiales de Libia durante dos o tres años tras el inicio del flujo inicial, aunque las mismas disminuyeron después de 2014 producto de tres factores: “la reanudación del conflicto en Libia; el fortalecimiento de la supervisión de las importaciones de armas a Libia; y las intervenciones de seguridad y vigilancia”.

Sin embargo, desde 2019, Libia se ha convertido nuevamente en una fuente de suministro. A modo de ejemplo, los rifles de asalto AK procedentes de Libia están disponibles en el mercado negro en las regiones de Gao, Tombuctú y Ménaka, en el norte de Malí.

En este contexto, los grupos extremistas capitalizaron el caos creciente en la región, propiciando el crecimiento y la consolidación de grupos que se afiliarían a Al Qaeda y al Estado Islámico. Los principales grupos separatistas tuareg firmaron un acuerdo de paz con el gobierno de Malí en 2015, pero los grupos extremistas continúan llevando a cabo ataques, y el conflicto se ha extendido a Burkina Faso y Níger, sobre todo en la región transfronteriza conocida como Liptako-Gourma.

Casi al mismo tiempo que la rebelión tuareg, el grupo extremista conocido como Boko Haram amplió su área de operaciones desde el noreste de Nigeria para incluir las partes de Camerún, Chad y Níger que se encuentran en la cuenca central del lago Chad.

Armas desviadas de los ejércitos nacionales en la región

Desde el conflicto en Malí de 2012, “los puestos militares, de gendarmería y policiales de los países del Sahel han sido blanco de sus armas y municiones”. Adicionalmente, la ONUDD ha encontrado evidencia suficiente para asegurar que se están desviando armas de los ejércitos de Chad, Camerún, Níger y Nigeria. Por último, una última fuente en este sentido es el robo de armas a las fuerzas de mantenimiento de la paz.

Fuente: ONUDD

Armas de fuego heredadas de conflictos anteriores

Gran parte de los rifles de asalto tipo AK en el Sahel son “duraderos, afirma la ONUDD, razón por la cual siguen siendo efectivos en combate décadas después de su fabricación. La oficina ha recopilado testimonios que afirman que los rebeldes que participaron en las rebeliones tuareg de 1990 en Malí y Níger, así como en levantamientos anteriores, conservaron muchas de sus armas.

Además, las guerras civiles en Sierra Leona, Liberia y Costa de Marfil, que tuvieron lugar entre las décadas de 1990 y 2010, también contribuyeron significativamente al suministro de armas en la región.

Transferencias de armas de las fuerzas de seguridad del Estado para apoyar a actores no estatales

Para que las comunidades puedan defenderse de los grupos extremistas, algunos Estados de la región del Sahel han creado milicias armadas u otros agentes no estatales dependientes de ellos, cuyas armas tienen aún más probabilidades de ser desviadas a otros grupos armados que las desviaciones propias de los ejércitos oficiales, ya mencionadas. Por ejemplo, en Burkina Faso, el Gobierno lanzó un programa en 2020 para armar a los ciudadanos que se unieron a Volontaires pour la défense de la patrie (VDP), un movimiento nacional de autodefensa.

Producción artesanal

A pesar de que la multitud de fuentes de armas de fuego en el Sahel, el mercado extendido de armas artesanales fabricadas en África Occidental y Central permite suponer que la oferta sigue siendo menor que la demanda. En 2018, Burkina Faso estimó que el 60% de las armas de fuego incautadas en el país entre 2016 y 2017 eran de producción artesanal, señala el informe de la ONUDD.

Cabe resaltar que las armas artesanales no se limitan a rifles y escopetas toscas, sino que incluyen armas de todo tipo, incluso armas totalmente automáticas.

Fuente: ONUDD

También es revelador el dato de que, mientras que los grupos extremistas violentos vinculados a Al Qaeda y al Estado Islámico suelen utilizar armas fabricadas industrialmente, mientras que otros grupos armados no estatales suelen preferir las armas artesanales, fundamentalmente porque son más baratas.

Principales actores involucrados en el tráfico de armas de fuego

Con respecto a los traficantes, parece que “las armas se intercambian de manera oportunista dependiendo de los cambios en la oferta y la demanda”. Para aumentar sus ganancias, algunos comerciantes pueden optar por transportar armas junto con bienes comerciales de un país a otro.

Las conexiones étnicas parecen también ser importantes facilitadores del tráfico de armas a través de las fronteras nacionales en el Sahel. Como muchos de los conflictos en la región tienen una dimensión étnica, los grupos armados pueden preferir vender o transferir armas de fuego a “co-étnicos” en otros países.

Sin embargo, cabe resaltarse que, en algunos casos, se han confiscado armas similares de grupos muy diferentes entre sí, lo que sugiere que comparten una fuente común de suministro o que intercambian armas de fuego.

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Santiago Vera García
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